Al son del chan chan comienzo este post y comparto con ustedes las sensaciones que brinda al espíritu una ciudad única en su tipo como es La Habana.
Una ciudad única por su gente, por su arquitectura, por su ritmo, por su espíritu.... Entrar en La Habana es entrar a un mundo dentro de latinoamérica, un mundo que sin duda todos desconocemos.
Sus casi dos millones y medio de habitantes viven entre la dignidad y el deseo. Entre la necesidad y la algarabía, entre la felicidad y el desencanto. Cada amanecer es un nuevo día de lucha: de lucha por soñar una Cuba mejor y de lucha por avanzar esas agujas del reloj que a veces parecen desplazarse tan lentamente.
Una ciudad única por su gente, por su arquitectura, por su ritmo, por su espíritu.... Entrar en La Habana es entrar a un mundo dentro de latinoamérica, un mundo que sin duda todos desconocemos.
Sus casi dos millones y medio de habitantes viven entre la dignidad y el deseo. Entre la necesidad y la algarabía, entre la felicidad y el desencanto. Cada amanecer es un nuevo día de lucha: de lucha por soñar una Cuba mejor y de lucha por avanzar esas agujas del reloj que a veces parecen desplazarse tan lentamente.