
El fin de semana pasado fue, socialmente más que agitado, teniendo en agenda un bautismo y un casamiento al día siguiente en mi ciudad natal, Venado Tuerto. Este post corresponde al primero de esos eventos. Debo confesar, que si bien no es la primera vez que saco fotos en un evento social, sí es la primera vez que lo hago siguiendo criterios básicos de fotografía en materia de composición y técnica. Sin embargo, a la hora de la verdad me encontré con ciertos limitantes.
El primer limitante fue el humano, esto es, el cura... Nada peor para un fotógrafo (los de verdad, digo) que un cura quisquilloso que cree que sacando fotos en una iglesia o en un rito religioso se le falta el respeto al mismo o creen que se pierde su esencia y sentido. Bueno, eso para comenzar... Se imaginarán que traté de ser lo más desobediente posible, pero sin irritar al curita para que siga adelante con la ceremonia.